La práctica de Anna Irina Russell (Barcelona, 1993) se orienta hacia la escultura y la instalación como lugar desde el cual modelar otras formas del lenguaje, el cuerpo y la vida. Con gran respeto por la capacidad expresiva de la materia, en los últimos años ha enfocado su búsqueda en la experimentación con materiales blandos e inflables con los que pone su tacto al servicio de aquello que no encuentra lugar en la palabra, ni siquiera en la imagen: el desbordamiento, el contagio, la asfixia; lo que existe, pero que quizás no es.
Esta exposición despliega el corpus del trabajo de Anna Irina Russell relacionado con la respiración. Entendida como gesto básico para pensar el contacto tanto con el otro como con una misma, la respiración –igual que el lenguaje– se hace notar solo en la falta. Solo cuando nos faltan las palabras, cuando no somos capaces de una inspiración, recordamos nuestra vulnerabilidad constitutiva. Con esta muestra, pensada como un pulmón que se ensancha y vivo con cada entrada de aire des/conocido, el museo se transforma en el organismo que al mismo tiempo encarna y visibiliza la precariedad de la respiración y asimismo nos ofrece un espacio donde oxigenarnos.
¿Qué hace una atmósfera deseosa de poesía? ¿Cómo cazar al vuelo el sueño de una espiración sincronizada? ¿Qué puede un pulmón dentro de un pulmón dentro de un pulmón... un pulmón de pulmones, un archivo de alientos?
© Roberto Ruiz
Únete al nuestro