Lunes 22, Junio, 2026 -
Domingo 05, Julio, 2026
Can Framis, Barcelona
“La casa del encuentro con el otro” es una arquitectura formada por habitaciones construidas con sacos de tierra fértil y semillas nativas mediterráneas. Durante dos semanas, artistas, pensadores y comunidades activarán este espacio para explorar nuevas formas de presencia, vínculo y gestos para descubrir nuevas maneras de relacionarnos.
“La casa del encuentro con el otro” no es una instalación ni un objeto expositivo: es un organismo vivo, un espacio que se activa a través de la presencia humana y que propone una nueva manera de habitar el encuentro.
La arquitectura está formada por 18 habitaciones circulares construidas con sacos terreros llenos de arena, tierra fértil y semillas nativas. La tierra respira, la semilla germina, el círculo abraza. La casa no representa la vida: la encarna. Cada habitación es un refugio sin clausura, un lugar donde la vulnerabilidad se hace posible y donde el otro deja de ser una abstracción para convertirse en una presencia real.
Durante dos semanas, la casa será activada por una serie de encuentros únicos entre artistas, pensadores y público, cada uno convocado para explorar una dimensión diferente del vínculo humano. La Ribot y Jone San Martín abrirán la casa desde el cuerpo, la mirada y la percepción encarnada, transformando las habitaciones en microescenarios. El cineasta, escritor y activista mexicano Diego E. Osorno introducirá la dimensión narrativa y ética del encuentro, invitando a reflexionar sobre las fronteras visibles e invisibles que atraviesan nuestras relaciones. Payze Mahmood, con su trabajo sobre identidad, diáspora, pertenencia y pérdida, activará la casa como un espacio de reparación afectiva y escucha profunda.
Arquitectures Afectives organizará el primer y el último encuentro. Estos momentos serán rituales de apertura y cierre, diseñados para que el público experimente la casa no como un espacio que se visita, sino como un campo relacional que se habita. A través de prácticas de presencia, mirada, silencio compartido y conversación situada, la casa se convertirá en un laboratorio vivo donde cada persona pueda encontrarse consigo misma y con los demás desde un lugar nuevo.
“La casa del encuentro con el otro” propone una transformación simultáneamente interior, relacional y territorial. Interior, porque invita a sentir de otra manera. Relacional, porque reorganiza la forma en que nos acercamos al otro. Territorial, porque introduce una arquitectura que germina, que pertenece al lugar y que dialoga con la ecología afectiva de la ciudad.
En un contexto global marcado por la distancia emocional, la fragmentación y la saturación de estímulos, esta casa ofrece una alternativa radical: un espacio donde la presencia importa, donde el tiempo se ralentiza y donde el encuentro vuelve a ser un acto esencial. Es un gesto fundacional que inaugura una nueva manera de pensar y practicar la arquitectura: no como la construcción de edificios, sino como la construcción de vínculos.
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