Licenciada en arquitectura por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona (UPC) y graduada en escultura por la Escuela Massana, la obra de Stella Rahola reformula, a través de un continuo estudio de técnicas, la resistencia y los límites de materiales tan maleables y sensibles como son la porcelana y el vidrio. De este modo, a través de la exploración, sus piezas se convierten en construcciones que transmutan en los límites de lo que es forma y lo que no, dispersándose en el aire y adquiriendo volúmenes que les hacen cobrar una nueva vida. La resistencia buscada se rebela, pues, en forma de eclosión, como si el objeto resultante quedara suspendido en el aire en un intento de inmortalizar como una imagen congelada, el cenit de su belleza absoluta y por lo tanto manifestándose en un punto de equilibrio total.
Desde unos comienzos centrados en el figurativismo, su obra se circunscribe en la versatilidad de rigurosos e imaginativos recursos visuales. Grandes pinturas sobre tablero, esculturas de madera y de bronce, piezas de audaz y perfecta marquetería, dibujos, collages y grabados son una crítica alegórica del individuo, la sociedad y su mundo circundante. Composiciones que contaminadas por la metafísica, la mística y el simbolismo van más allá de los planteamientos tradicionales, ofreciéndose como juegos visuales entre el mundo real y el mundo imaginario, donde el equilibrio entre formas frágiles o imposibles crea ópticas ilusorias de profundidad en espacios planos.
Pintor, dibujante, grabador, autor de murales, vidrieras y esculturas de hierro, piedra y hormigón. Recorridas diversas etapas, alrededor de 1976, su trayectoria derivó en un informalismo que conecta con la pintura de Antoni Tàpies. La articulación formal y de la materia se convirtió en denominador común de su lenguaje, con una sensibilidad especial por las texturas que atribuyen a su obra cualidades táctiles y casi de relieve; composiciones que son contenedores de una densa carga simbólica mediante signos, rayas, incisiones, gestos caligráficos y recursos de collage. Ganador del Premi de Dibuix Joan Miró en la edición de 1963.
Las formas abstractas y de expresividad cromática que danzan en las telas reflejan el embriagado existencialismo de las contradicciones humanas. Bajo el principio de Maurice Denis, en el que un cuadro es una superficie plana cubierta de tonalidades dispuestas dentro de un cierto orden, el artista nos adentra en el profundo universo donde el pensamiento fluctúa entre ritmos, símbolos, contrastes y elementos heterogéneos que se metamorfosean y se amontonan para acabar construyendo un intrínseco microcosmos traducido en colores.
A partir de su primera exposición el año 2002, trabaja como diseñador multimedia y creativo audiovisual. Actualmente prepara su primer largometraje. Mediante sus fotografías transmite al espectador un claro y nítido mensaje que nos lleva a reflexionar sobre la propia existencia humana.
El bronce y la terracota, junto a la temática infantil y adolescente, configuran su obra más reciente. Se nutre de estos elementos para comunicar las duras emociones humanas de la sociedad contemporánea. A través de los niños canaliza los sentimientos más puros, sumergiendo al mismo tiempo al espectador en una profunda reflexión existencial. Desde la década de los ochenta sus obras se han expuesto en galerías nacionales e internacionales.
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