El período de formación artística de Carles Gabarró tiene lugar durante los años ochenta, cuando triunfa la pintura neoexpresionista, su principal influencia. Aplica la pintura sobre la superficie en capas densas y encuentra placer en la brutalidad, el goteo y el accidente. Con esta pintura matérica construye una iconografía propia caracterizada por la repetición de temas, objetos y composiciones. Entendiendo la creación como el resultado de una carencia, sus creaciones se debaten entre la figuración y la abstracción, y a menudo conforman paisajes fantasmagóricos que tienen algo de onírico, grotesco y pesimista. Obtuvo el primer premio en la IX Bienal de Artes Plásticas de Vitoria-Gasteiz (1990).
Después de licenciarse en Bellas Artes, complementa su formación con un master en Investigación i Producción Artística que le induce hacia la búsqueda de un lenguaje pictórico de carácter personal y de reclamo social. A primera vista su obra se podría considerar urbana, por la representación de espacios públicos, calles o estaciones ferroviarias, pero más allá de la forma, nos transporta hacia una nueva dimensión metafísica transitada por individuos. Cristaliza instantes de la realidad, momentos de una cotidianidad estrepitosa en la que se reverberan unos seres que encuentran la razón de existir a través de una espiritualidad que se disuelve en medio de una colectividad contaminada por los roles sociales y culturales.
Jesús Galdón vincula estrechamente su visión de la obra de arte con la tradición clásica y los grandes hitos constructivos, revisionando y resituando su estructura para darle un valor artístico y a la vez decorativo, construyendo los parámetros de un tratado estético creado por él mismo y deconstruyendo de esta forma toda noción de lenguaje artístico preconcebido analizando el contenido para dar en el exterior nuevas pautas y nuevos marcos de actuación.
Estudió arte y diseño en Barcelona, Milán y Bolonia. Artista experimental que trabaja normalmente sobre una base de metacrilato en la que aplica pigmentos de colores de pinceladas vigorosas, que nos sumergen en un mundo onírico muy personal. Su método de trabajo invierte los pasos habituales, pues comienza por los detalles pictóricos y finaliza con los términos más generales. Asimismo, crea obras sobre papel haciendo collages, buscando nuevas texturas y evitando las superficies planas. Ha expuesto, desde el año 2004, en distintas ciudades europeas.
La artista combina su trabajo como pintora con la docencia y la colaboración diversas actividades culturales. Sus pinturas buscan constantemente nuevos encuadres, ambientes insólitos cargados de luz, contrastes que seccionan los paisajes; Todo otorga al conjunto un carácter fresco e innovador en el cual se evidencia una clara influencia de la calidez mediterránea de los paisajes costeros.
Paisajes desolados, naturalezas muertas y retratos hieráticos son resultado de un proceso de contemplación capaz de engendrar poesía y simbolismo. Rojo, verde y azul, colores que visten sus creaciones de misterio y penumbra, en las que el espectador puede discernir, en medio del claroscuro, objetos miméticos que se disipan en la oscuridad. Javier Garcés es un pintor realista, aunque elude la impresión fotográfica.
Únete al nuestro