Pintora y fotógrafa que encuentra la esencia en la representación de la naturaleza y sus estados, así como en la cultura mediterránea. Ritmos, sombras, colores y luces que arropan unas imágenes que bajo una aparente austeridad nos evocan a los orígenes de nuestra existencia.
Su producción prescinde de cualquier elemento superfluo para ennoblecer la expresividad de las líneas y colores en un acercamiento buscado al primitivismo y la simplicidad.
Apasionado por las culturas orientales y africanas, ha dedicado gran parte de su trabajo en fotografía y escritura a dar a conocer estas tradiciones. Jefe de redacción y director de arte de la revista Ajoblanco entre el año 1987 y el verano de 1993. En el libro Los oasis de Egipto, documenta la vida cotidiana en el desierto y los paisajes en peligro de ser asfaltados. En publicaciones como, por ejemplo, Viaje al país de las almas, muestra las creencias ancestrales de las poblaciones que habitan en Costa de Marfil. Colaboró con la UNESCO en el año 2001 para fotografiar la Medina de Marrakech, un proyecto que fue expuesto en la sede de París y en las Naciones Unidas en Nueva York. Es un artista que nos acerca a sociedades en contacto profundo con la naturaleza. Su obra ofrece toda una experiencia enriquecedora para el ser humano occidental, inmerso en un mundo tan digitalizado.
Su padre era arquitecto y él aprendió dibujo copiando detalles de arquitectura, esta influencia le acompañará para siempre, de modo que la arquitectura será la fuente de inspiración más profunda de sus pinturas; en las que cultiva la abstracción en su vertiente más geométrica y constructivista. En los años 80 se instaló en Sant Martí el Vell, donde inició una filosofía de vida basada en la máxima austeridad, la misma austeridad y sencillez que se puede observar en sus obras. Sus composiciones se generan a través de elementos modulares que a menudo adquieren relieve y colores completamente planos. Las pinturas y estructuras de Estrada se caracterizan por la precisión e intensidad con que trata cada uno de los elementos que las integran y transportan al espectador a un espacio sin jerarquías ni referencias temporales.
Pintor, escultor e ilustrador. La mayor parte de su carrera la ha llevado a cabo en Madrid, aunque siempre ha estado en contacto con Catalunya y su ciudad natal, donde instaló en 1991 una de sus obras más relevantes, Pasífae. Suele centrar su iconografía en episodios y personajes de la mitología griega y la cultura cicládica, a los que aporta una visión lúdica, burlesca y onírica. Ha celebrado exposiciones en todo el Estado y también en distintos países europeos, además de participar en dos ocasiones en la Biennal de São Paulo (1969 y 1974).
Trabaja la pintura, la escultura y el dibujo a manera de series que giran alrededor de los sentidos, el intelecto, las vibraciones, los trayectos..., como resultado de una meditación pausada que abre nuevas vías y rompe con la concepción convencional del espacio pictórico unidireccional.
A medio camino entre Miró y Matisse, el autor erige un lenguaje propio, habitado por formas sinuosas que mezclan la figuración y la abstracción, en el que la faz, el rostro y los sentimientos acaban siendo paradigmáticos. Desde un proceso de investigación que parte de imágenes visuales subjetivadas, nos evoca conceptos que nos dejan entrever lo que no podemos percibir con la mirada, todo aquello irreal y que no existe por sí mismo.
Cineasta y fotógrafa autodidacta, empezó haciendo retratos infantiles y reportajes de paisajismo. Aunque en 1969 participó en Espectáculo Sartre, dirigida por Adolfo Marsillach, que le abriría las puertas al mundo del espectáculo. Enfocó su obra primero hacia los desnudos para, posteriormente, trabajar las artes escénicas. Ha llevado su creación a revistas de moda, publicidad y algunas películas y cortometrajes de nivel nacional. Ha dirigido y escrito los guiones de producciones audiovisuales propias como De sol a sol (1968) o El sombrero Rojo (1963). Ha captado, además, la esencia de algunas performances de Rafael Alberti y Núria Espert, de quien es la fotógrafa oficial y con la que ha realizado varios trabajos, como Mirades d’escena, en el que captura el montaje, ensayo y representación de una obra teatral. También ha publicado el libro Gent nostra (1989) y ha colaborado en varias publicaciones y exposiciones. Así mismo ha colaborado con el Centro Dramático de la Generalitat Valenciana. Montse Faixat juega con el instante, la poesía de la luz, de los claroscuros, y la expresividad dramática del teatro. Captura los sentimientos y las sensaciones a través del gesto, transportando al espectador dentro de la escena y haciéndole partícipe de la acción desde la misma fotografía, que rezuman la quietud y a la vez la tensión que todo actor experimenta antes de la tormenta escénica.
Pintor y dibujante autodidacta. Partiendo de unos rostros de máscaras primitivas, su pintura experimenta con las texturas y el color. Utiliza el yeso, el azufre, técnicas de incisión y de pirograbado, efectos de relieve, así como otras prácticas pictóricas poco convencionales. Des del año 1972 abandona el substrato figurativo y se introduce en las posibilidades expresivas de la abstracción. A mediados de los años setenta, el trazo y el cromatismo van adquiriendo protagonismo y su plástica deriva hacia composiciones organizadas por la articulación de planos, espacios cuarteados y sobrias estructuras planimétricas en blanco y negro.
Artista tridimensional que a partir de la técnica de la cerámica bebe de la tradición de Calder y Tinguely por la obviedad de los espacios en movimiento. Constructor de piezas mecánicas, ingenios líricos e artificios irónicos, piezas ligeras de “objets trouvés” que han derivado en un proceso de sucesiva desmaterialización y depuración que rehúye el peso y la gravedad. Mediante la obertura del bloque y enflorando un espacio, disuelve las fronteras entre interior y exterior, creando una caligrafía virtual escrita en el aire. Poeta del alma que evoca estados interiores de existencialismo maduro, de mirada dulce y silenciosa que hurga en las profundidades de los sentimientos.
A pesar de que nunca se ha identificado con ningún movimiento artístico, su pintura podría catalogarse dentro del informalismo, el expresionismo abstracto o la abstracción geométrica. En sus primeras composiciones usaba el collage realizado con papel de seda pero a partir de los años 80 sustituyó la sutileza del papel por la firmeza de la madera que pegaba sobre las superficies. La expresividad de la madera reciclada y trabajada en relieve le acompañó en muchas de sus creaciones hasta que a finales de los años 90 su obra dio un nuevo giro hacia la simplificación. En este momento sus obras perdieron relieve en una cuidadosa búsqueda de la simplificación de las formas y los colores, con una paleta austera y un gran sentido del orden y la proporción entre los elementos representados. Ya desde sus inicios su obra fue mostrada en diferentes exposiciones y bienales nacionales e internacionales, convirtiéndose de este manera en uno de los pintores más reconocidos tanto dentro como fuera de las fronteras del Estado español.