Escultor autodidacta que trabaja principalmente la madera y que, mediante una técnica admirable, consigue resultados de una gran originalidad y perfección. Entendiendo el arte como una búsqueda constante y estética en la que se experimenta con la plasticidad de la materia orgánica, otorga elasticidad y ductilidad a unas piezas a medio camino entre la figuración y la abstracción. La voluntad para construir formas que contienen u ocupan el espacio está presente en gran parte de sus trabajos.
Nacido en Olot, tras la etapa formativa Josep Clarà se establece en París, donde toma como referente a Auguste Rodin y su obra escultórica bebe del simbolismo para tratar las emociones humanas a través del volumen. Posteriormente, la influencia de Maillol hace que evolucione hacia propuestas de raíz clásica y mediterránea vinculadas al Noucentisme. Los referentes grecolatinos y la síntesis formal y de depuración de volúmenes se encaminan hacia una idealización de los cuerpos y de los rostros durante la década de 1930, momento en que regresa a Catalunya. En su tierra natal, Clarà emprende proyectos para el espacio público y culmina con unas obras monumentales una carrera basada en la búsqueda de la belleza.
Pintor autodidacta de retratos, escenas taurinas y visiones urbanas cargadas de expresionismo, colores enérgicos y densas texturas que pueblan sus primeras representaciones hasta principios de los ochenta. Posteriormente, sus colores se atenúan dentro de unas composiciones que exploran el trazo rápido, caligráfico y el puntillismo o dripping. A principios de los noventa, su trayectoria da un giro hacia la abstracción, con imágenes difuminadas que aluden a la literatura novelística.
Pintor representante de la corriente constructivista en el arte catalán. La composición, el ritmo, el movimiento, la estructura formal y la organización espacial son las constantes reflexivas de un minucioso trabajo que no reconoce la improvisación. En sus obras los colores se ordenan en planos esenciales de luz y sombra, sutiles gradaciones de blancos, negros y grises que provocan una singular sensación de espacio en la extensión cristalina y abstracta de las proporciones geométricas, creando la ilusión de una tercera dimensión. En 1976 le fue concedido el primer premio del Concurs Internacional de Dibuix Joan Miró.
Abismos rojizos que se suceden en riquísimas estratificaciones de tonalidades eclipsadas, y se permutan en aguadas refracciones y fantasmagóricas neblinas..., paisajes del alma que habitan en un mundo de estructuras simétricas para proyectarse en una asunción de introspección personal. Evocación, insinuación, atemporalidad y sueño que rememoran el estilo místico de Odilon Redon o el estilo más abstracto de Gustave Moreau; pinceladas etéreas de dulce misterio, en las que el observador penetra en un largo viaje a través del espacio y el tiempo.
Artista polifacético, que ha sintetizado la figuración con la abstracción, los efectos del trompe-l’oeil con la fuerza de la materia, la incorporación del objeto con el trazo gestual y las fuentes de la tradición con las inquietudes de las vanguardias. Su exilio a París y su amistad con Pablo Picasso lo sumergieron en el mundo del collage y del ensamblaje. Investigador de todo tipo de texturas y materiales, Clavé dominaba las técnicas de grabado: la litografía, el aguafuerte, el cobre y sus diversos procedimientos calcográficos. Galardonado con la Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes de Madrid (1984), la Medalla de Oro de la Generalitat de Catalunya por su arte innovador, y el premio de la UNESCO en la apartado de grafismo.
Lúa Coderch es una artista formada como escultora en la Escola Massana, y licenciada en Bellas Artes y máster en Producción e Investigación Artística por la Universitat de Barcelona. Entre las numerosas becas y premios con los que ha sido distinguida, destacan la beca del CoNCA (2011) para la investigación y la creación en los ámbitos artísticos y del pensamiento, la beca de la Fundación BBVA a la Creación de Videoarte (2015) i el primer Premio ARCO Antoni Vila Casas (2025). Sus obras utilizan las prácticas narrativas y las prácticas objetuales en vídeos, instalaciones y performances, que configura como dispositivos de búsqueda. Con una mirada política y filosófica interroga su entorno. Ha participado en distintas exposiciones colectivas e individuales como, por ejemplo, en La Capella en 2011 y la Fundació Joan Miró en 2014, ambas en Barcelona; en el Art Institute de Viena en 2017; el Museo Universitario de Arte Contemporáneo de México en 2020; y las más recientes, Exhausta y exuberante, celebrada en The Ryder, en Madrid, y Sumari Astral de la Fundació Joan Brossa de Barcelona, ambas en 2025. En el año 2026 expone en el Museu Can Framis de la Fundació Vila Casas como artista premiada con el Premio ARCO Antoni Vila Casas 2025.
Copyright de la imagen de la artista: Vanessa Moreno.
Su obra se fundamenta en la interpretación de elementos del paisaje y de objetos litúrgicos. Aficionado a recolectar objetos varios de su entorno, los manipula con ironía, y hace participar al espectador de un gran abanico de estímulos. Mediante un lenguaje figurativo, descontextualiza los objetos para mostrarnos una realidad facetada y casi desconocida, en un contexto trucado, irreal, hasta surrealista.
Pintor de sensaciones que emergen del choque entre el placer y el dolor, la plenitud y la austeridad. A través de las líneas horizontales nos muestra la piel de diferentes partes del cuerpo humano. Pliegues que son testimonio del paso del tiempo, resumen de vivencias y signo identificador de nuestra existencia. Sobre un suave fondo, en sus obras se superponen veladuras, fregado o salpicaduras, traza sombras de formas simples y sinuosas con el grafito. Recubierto todo con parafina, que otorga al conjunto un ambiente desteñido y difuminado. Josep M. Codina da la realidad cotidiana una visión innovadora al focalizar su mirada en todo aquello que antes no había sido objeto de nuestra atención.
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